La agricultura española se encamina hacia un futuro prometedor, con proyecciones de un crecimiento del 7% en su valor añadido bruto para 2026. Este avance se sustenta en pilares como la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y la digitalización, transformando el sector y consolidando su posición como motor económico. Este artículo explora las claves de esta evolución y los desafíos a superar.